Sí, te quise mucho. Sin recibir ninguna otra indicación, solo pasó. Y no sé por qué nunca te lo dije. Quizás por miedo. Por no tener el valor de decírtelo de frente o porque sabía que tú no sientes lo mismo. Después de todo, nunca sabré qué es peor: declararse aún sabiendo la respuesta o quedárselo todo por dentro.
Te dije lo importante que eras para mi; eso no fue suficiente para que te dieras cuenta de mis sentimientos o para hacerte entender que tus palabras y acciones me afectan de una manera intensa que ni sé cómo explicar. Me culpo a mi misma por las expectativas que tengo, o tenía, de ti. Pensé que ser amigos sería suficiente y aun en eso tenemos dos conceptos de amistad totalmente distintos.
Mencionaste hacer planes y, aunque sabía que no cumplirías, una pequeña parte de mi esperó con ansias. Pero nada, solo silencio, como siempre. Y como ya no sé si te vuelva a ver decidí escribirte un pequeño adiós pero ni eso reconociste. Parece que al final de todo yo nunca tuve importancia o prioridad para ti. Y eso duele porque te quise.
Sí, te quise mucho.
∼ ¤Sunny¤